AnálisisFútbol Femenino

Arranque accidentado: las Tiburonas buscan el golpe de timón en el Puerto

Tras un inicio que encendió las ilusiones con una victoria ajustada, el equipo femenino de Aldosivi encadenó dos derrotas consecutivas que exponen la dureza de la Primera B. Con 11 goles recibidos en apenas tres fechas y un séptimo puesto que obliga a la autocrítica, las dirigidas por Marcelo Rodríguez se enfrentan al desafío de ajustar piezas en defensa y hacer valer su experiencia para no quedar relegadas en una Zona B que ya muestra una incipiente brecha entre los líderes y el pelotón medio.

Las Tiburonas van en busca de la recuperación. Foto: Prensa Aldosivi.

El fútbol de ascenso suele ser un maestro implacable que no perdona las distracciones, y las Tiburonas lo han comprobado de la manera más cruda en las últimas dos semanas. El prometedor triunfo inicial ante Defensores de Belgrano parece haber quedado sepultado bajo el peso de dos resultados que duelen tanto en la tabla como en lo anímico: el 6 a 1 sufrido en Floresta ante un All Boys que arrastra la inercia de ser protagonista del reducido anterior, y el reciente 4 a 1 en casa frente a un Defensa y Justicia que aterrizó en Mar del Plata con la puntería afinada tras una goleada histórica. Tres puntos sobre nueve posibles y una diferencia de gol de -7 configuran un escenario que, si bien es prematuro para diagnósticos terminales, enciende las alarmas sobre la solidez colectiva del conjunto portuense.

En carne propia: la dureza de la Primera B

El análisis de la tabla de posiciones en esta Zona B revela una división de aguas temprana pero evidente. En la cima, Rosario Central y Estrella del Sur mantienen un paso perfecto que parece inalcanzable en el corto plazo, mientras que All Boys y Defensa y Justicia se consolidan como los perseguidores inmediatos. Aldosivi, ubicado en el séptimo escalón, se encuentra hoy en esa “tierra de nadie” donde la paridad con Comunicaciones y Deportivo Morón es absoluta en puntos, pero desfavorable en el balance de goles. Sin embargo, el verdadero riesgo para las marplatenses no está solo en mirar hacia arriba, sino en evitar el conformismo de ver a tres equipos por debajo que aún no conocen la victoria. La crisis de resultados de UAI Urquiza, Defensores de Belgrano y, especialmente, el presente catastrófico de Claypole, no deben ser tomados como una garantía de permanencia, sino como un margen de maniobra que el equipo de Rodríguez debe aprovechar para reaccionar antes de que la zona baja empiece a apretar.

El formato de la competición es, a la vez, una amenaza y una oportunidad. Con dos ascensos directos que hoy parecen reservados para quienes no cometen errores, el objetivo realista de las Tiburonas parece ser la clasificación al reducido, donde el “oficio” de su base de jugadoras puede marcar la diferencia. Para llegar a esa instancia con pretensiones serias, es imperativo recuperar la memoria defensiva. Recibir diez goles en dos partidos es una cifra impropia de un plantel que mantiene una columna vertebral experimentada y liderazgos claros dentro del vestuario. El compañerismo y el conocimiento mutuo, activos que Aldosivi ha cultivado desde su paso por la Primera C, deben emerger ahora para contener la hemorragia y devolverle al equipo la competitividad que lo caracteriza.

Claypole: el próximo rival

La cuarta fecha se presenta como el escenario ideal para el “borrón y cuenta nueva”. Recibir a un Claypole que no ha logrado convertir y que ha recibido 34 goles en tres presentaciones es, sobre el papel, la oportunidad de oro para recuperar la confianza, sumar de a tres y, fundamentalmente, maquillar la diferencia de gol. Un triunfo contundente en la próxima jornada no solo calmaría las aguas en el puerto, sino que permitiría encarar el tramo medio de la temporada con una perspectiva renovada. Las Tiburonas saben de regresos épicos y de reconstrucciones sobre la marcha; la clave será entender que, aunque el camino se haya enredado, todavía hay tiempo de sobra para enderezar el rumbo y demostrar que este equipo está en condiciones para pelear mucho más arriba de lo que hoy dictamina la tabla.

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