AnálisisAniversarioFútbol Femenino

A dos años de aquel 20 de abril: el día que comenzó el camino hacia el ascenso

El 20 de abril de 2024, las Tiburonas iniciaron una travesía que terminó con un título histórico y el salto a la Primera B. En un presente donde los golpes del calendario —como el reciente traspié en Floresta— ponen a prueba el carácter, la memoria de aquel campeonato inolvidable surge como el refugio ideal para revalidar la identidad de un plantel que aspira a repetir su gloria en la actual temporada.

Soledad Andrada comanda a las Tiburonas el 20 de abril de 2024 para el partido frente a Lamadrid. Foto: Prensa Aldosivi.

Hay derrotas que, por su contundencia, obligan a un silencio reflexivo, pero hay efemérides que aparecen en el momento justo para ofrecer perspectiva. El 6 a 1 sufrido ayer ante All Boys es una herida abierta que duele en el orgullo de las Tiburonas, sin embargo, el almanaque marca hoy una fecha que sirve de bálsamo y guía: se cumplen exactamente dos años del inicio de la campaña más gloriosa del fútbol femenino marplatense. Aquel 20 de abril de 2024, en el predio de Punta Mogotes, Aldosivi vencía 3 a 0 a General Lamadrid y ponía la primera piedra de un edificio que terminaría coronado con el trofeo de la Primera C y un ascenso inobjetable. Recordar aquel origen no es un ejercicio de nostalgia vacía, sino una necesidad analítica para entender de qué está hecho este proceso.

Aquel equipo de 2024 no fue una casualidad del destino, sino una construcción de autoridad constante. Tras superar la Fase Clasificación, las dirigidas por Marcelo Rodríguez se transformaron en una máquina de competir durante la Fase Ascenso, donde la paridad del torneo se rindió ante la efectividad de un grupo que anotó 55 goles y solo recibió 16 en toda la temporada. La contundencia de haber logrado el título cuatro fechas antes del cierre, con 43 puntos y una distancia sideral sobre sus perseguidores, es el espejo en el que este plantel debe volver a mirarse. La resiliencia que mostraron tras los pocos traspiés de aquel año es, precisamente, la herramienta que se necesita hoy para asimilar el golpe sufrido en el estadio Islas Malvinas y retomar la senda del protagonismo en la Primera B.

El análisis deportivo obliga a separar el resultado coyuntural del proyecto integral. Si bien el marcador de ayer fue un impacto duro, la estructura de las Tiburonas tiene raíces profundas que se nutren de la mística de aquel 2024. Los procesos exitosos suelen tener estas pruebas de fuego; la diferencia entre los equipos que se hunden y los que hacen historia radica en la capacidad de recordar quiénes son en sus momentos más oscuros. Aquella tarde ante Lamadrid, con los goles de Delfina Morán y Nadia Salazar, marcó el nacimiento de una identidad ganadora que no desaparece por un resultado adverso, sino que se curte en la adversidad.

Por eso, este aniversario del 20 de abril llega como un recordatorio oportuno de que el camino a la cima nunca es lineal. Aldosivi ya sabe lo que es dominar una categoría y ya sabe lo que es levantarse para dar la vuelta olímpica. La ambición de repetir una campaña de ensueño en este 2026 sigue intacta, y quizás, el dolor del presente sea el combustible necesario para volver a conectar con la esencia de aquel equipo campeón. Las Tiburonas tienen la memoria de su lado, y en el fútbol, los que recuerdan bien cómo se llega a la cima son siempre los que tienen más chances de volver a conquistarla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *